Somos 100% impacto medioambiental​

Dicen que todo acto tiene sus consecuencias. Y si lo llevan diciendo desde tiempos inmemoriales, por algo será. Claro que también solían advertirnos de las consecuencias del cambio climático y del impacto medioambiental y, hasta la fecha, muy pocos se lo tomaban en serio…

Pero las cosas han cambiado: si algo positivo podemos sacar de la crisis sanitaria causada por el Covid-19 es el efecto positivo del confinamiento en el medio ambiente. Y no porque hayamos enmendado nada en estos 90 días de encierro, sino porque, al menos, se ha hecho patente que cambiando los hábitos se puede cambiar el transcurso de las cosas y, además, de manera inmediata.

Ciudades con horizonte, ríos de agua cristalina y jabalíes por el Paseo de Gracia de Barcelona. Estos son algunos de los mensajes que la naturaleza nos ha dado aprovechando que estábamos todos en casa.

Y es que, por ejemplo, solo el hecho de no poder usar nuestros vehículos privados llevó a que la mayoría de ciudades redujeran sus niveles de emisiones contaminantes de manera noticiable, generando la mayor caída de emisiones de CO2 de la que se tenga registro en la historia de la humanidad. De hecho, los valores de dióxido de nitrógeno, durante la crisis, apenas alcanzaron el 40% del límite fijado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unión Europea (UE).

La nueva normalidad no llega por arte de magia

Según la NASA, para que pueda tener un impacto medible en el clima, la reducción de emisiones de CO2 necesitaría ocurrir durante un periodo de tiempo largo y sostenido. Es decir: con 3 meses no basta.

Y este es precisamente el mayor de los retos al que nos enfrentamos ahora mismo. Que por muy “nueva” que la llamen, la normalidad seguirá siendo la misma si no hacemos algo de manera voluntaria, proactiva y continuada.

El futuro es eléctrico y el presente también

Está claro que no podemos cambiar las cosas de la noche al día, porque esto pasaría por la quimera de ponernos todos de acuerdo o por sufrir una nueva pandemia. Pero sí que podemos cambiar cosas a nivel personal, que sean significativas a nivel global. Como por ejemplo, cambiando la manera que tenemos de movernos y decantándonos por la movilidad sostenible.

Llevamos muchos años abusando del combustible y, con ello, cargándonos la sostenibilidad ambiental. Y sí, estamos a tiempo de cambiar las cosas, pero el cambio tiene que ser ya. Ha llegado el momento de apostar por las motos eléctricas y, por suerte, modelos como la RAY 7.7 nos ofrecen la oportunidad de hacerlo sin renunciar al placer de conducir de manera cómoda, eficiente y, sobretodo, sostenible.

Porque si de algo estamos seguros en Ray Electric Motors es de que hay otra manera de hacer las cosas: haciéndolas bien.

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